Cuando el cuello de botella es la confianza

Hace unos días, en una paréntesis de ☕ un cliente me preguntaba si lo de trabajar con las personas realmente es rentable 📈

(Contexto para situarnos: el proyecto trata de la optimización de varios procesos que suponen un cuello de botella y uno de los factores que más ruido está introduciendo es el continuo bypass en la jerarquía de comunicación de los mandos intermedios)

Vivimos en un mundo donde todo se mide y digitaliza, y a veces olvidamos que el «sistema operativo» que ejecuta esos procesos somos nosotros: las personas.

La respuesta corta es que sí, que es rentable; la respuesta larga es que el trabajo con las personas está relacionado con la construcción de espacios seguros. Y entonces, pasan cosas que impactan directamente en la rentabilidad:

1️⃣ El aprendizaje se acelera y el conocimiento pasa a ser un recurso que fluye: ¿te suena eso de esconder la información (algún día contaré que he tenido que «robar» información encerrada bajo llave en un cajón para poder hacer un plan de calidad 😅 ) Adiós a los silos!

2️⃣ Resiliencia real: los equipos conectados no se fracturan bajo presión, se sostienen en los picos de trabajo, el trabajo sale y nos nutre, el sistema se autoregula!

3️⃣ La mejora y la innovación son parte del día a día: ¿o acaso alguien propone una idea disruptiva (que puede descolocarnos al principio) si lo que obtiene es «¿qué tonterías estás diciendo?» Las mejores ideas sólo nacen donde hay confianza.

El trabajo con las personas no va de intervenciones puntales como organizar retiros de fin de semana obligatorios ni dinámicas forzadas, ni cañas a la salida 🍺❌

El trabajo con las personas va de construir espacios seguros donde el equipo puede mostrarse vulnerable, cometer errores y decir «no lo sé» sin miedo.

Así que sí! Volviendo a la pregunta, el trabajo con las personas, los espacios seguros y la conexión significativa de un equipo son rentables, mucho!

Lo planteamos de otra manera ¿Puede un equipo desconectado alcanzar su máximo potencial?

Respuesta corta es: No! Y no es cuestión de querer, simplemente no puede: pura biología.

Cuando el mecanismo de supervivencia se activa bloquea todo lo relacionado con 📉 la toma de decisiones 🧠 el pensamiento analítico y la💡innovación y creatividad.

Así que, sin seguridad psicológica, un equipo desencadena mecanismos biológicos de supervivencia que hacen que sea es, literalmente, incapaz de alcanzar su máximo potencial.

Cuando una persona se siente desconectada, ignorada o insegura en su equipo, su cerebro interpreta las señales como una alarma o amenaza social, aunque no lo sea: es un mecanismo ancestral, que antaño nos protegía. Piensa en una tortuga o un reptil antiguo: Ante una amenaza ineludible de la que no pueden huir corriendo, su mejor estrategia es fingir la muerte o esconderse en el caparazón. Es un mecanismo de conservación extrema de energía.

La amenaza desencadena la liberación de cortisol, la hormona del estrés, reduciendo drásticamente la actividad en la corteza prefrontal.

Una corteza prefrontal con su actividad reducida impacta directamente en las funciones ejecutivas, esenciales para el trabajo de alto rendimiento:

1️⃣ Toma de decisiones complejas. La capacidad de evaluar opciones, sopesar riesgos y elegir la mejor estrategia queda severamente limitada bajo estrés social.

2️⃣ Pensamiento analítico. El análisis profundo, la resolución de problemas y el razonamiento lógico se vuelven tareas más difíciles y menos precisas.

3️⃣ Creatividad e innovación. La generación de nuevas ideas y la capacidad de pensar fuera de lo convencional prácticamente desaparecen.

❌ Conclusión: Un equipo desconectado es biológicamente incapaz de rendir a su máximo potencial