O lo que Donald Hoffman puede enseñarnos sobre percepción, creencias y decisiones
Te propongo un juego, ¿vamos? Imagina por un momento que todo lo que percibes, aquello que es verdad para ti, todo lo que tienes claro y es incuestionable, incluso tus miedos, son una especie de interfaz diseñada no para mostrarte la verdad, sino para ayudarte a sobrevivir.
Eso es precisamente lo que plantea Donald Hoffman en su charla TED. La percepción sería una herramienta al servicio de la supervivencia, no un modelo preciso ni exacto de representación de la realidad. La percepción nos ayuda a orientar nuestra conducta de manera efectiva en el entorno que nos movemos. Así, nuestros sentidos no estarían hechos para ver la realidad tal cual es, sino para mostrarnos una versión útil, simplificada y funcional de ella. Algo así como los botones del escritorio del PC, un medio para utilizar las funciones del ordenador, sin que necesites conocer qué hay realmente dentro.
La percepción, igual que el resto de las herramientas que nos han permitido llegar hasta aquí, está al servicio de la supervivencia. Recuerda que estamos diseñados por y para la supervivencia; solo el individuo que sobrevivía y se reproducía lograba pasar la información que le había permitido sobrevivir a sus descendientes.
Hoffman nos recuerda que vemos lo que necesitamos ver para garantizar la supervivencia, no necesariamente lo real. Nuestros sentidos y nuestro cerebro han evolucionado para darnos información que nos ayude a actuar, adaptarnos y sobrevivir, no para revelarnos la VERDAD, así, en mayúsculas. Y eso tiene implicaciones profundas en cómo interpretamos nuestro entorno y el mundo profesional y emocional en el que nos movemos.
A partir de aquí, varias ideas interesantes:
- La percepción no es un espejo, es una construcción. Hoffman nos trae el ejemplo de un escarabajo macho que confunde botellas de cerveza con hembras de su especie. ¿Por qué? Porque esas botellas tienen las mimas características visuales, los mismos brillos y colores, que las hembras. Este atajo perceptivo que ha sido útil durante millones de años para la reproducción (detectar ciertos patrones visuales) hoy lo lleva al error. Es más, pone en peligro precisamente su reproducción.
Esos atajos perceptivos son los que pueden hacernos creer que la comida rápida puede nutrirnos, a quedarnos con la sensación de que la medallita va a lograr calmar la necesidad de reconocimiento. También, que un cambio profesional es una amenaza, que permanecer en pareja no es estar solo, etc.
- En la percepción que construimos hay filtros. Todo aquello que nos ha ido construyendo a lo largo de la vida y que nos ha permitido llegar hasta donde estamos hoy. Hablamos de nuestra educación y valores, las creencias familiares, las situaciones complicadas que hemos vivido y que nos han enseñado a hacer o no según qué cosas, las recompensas que aprendimos a buscar porque nos hacían sentir aceptados, etc. Y no es que los filtros sean malos o buenos, simplemente son adaptativos y tuvieron su función, en su momento. Y ahora, eso mismo que te ha permitido llegar hasta aquí, ¿te acerca dónde quieres estar?
- Hoffman ha demostrado en simulaciones que los organismos que ven lo que es útil, no lo que es real, tienen más posibilidades de sobrevivir.
¡Vamos!, que la percepción objetiva de la realidad no favorece la supervivencia. Es más rápido funcionar en piloto automático, estamos diseñados para detectar falsos positivos, de forma rápida; cualquier error según qué circunstancias puede ser mortal.
Eso sí, si queremos evolucionar, crecer con más conciencia y menos reacción, y sobre todo elegir conscientemente necesitamos entrenar la capacidad de cuestionar lo que damos por hecho.
Acabo con dos preguntas:
- ¿Son nuestros sentidos fiables? Entendiendo la fiabilidad como representación de la realidad objetiva tal como es, nuestros sentidos no son fiables. Su “fiabilidad” está orientada a la supervivencia y reproducción, proporcionando atajos y trucos en forma de conductas adaptativas.
- ¿Vemos la realidad tal cual es? La respuesta de Hoffman a esta pregunta es rotunda, no. Percibimos una interpretación simplificada de nuestro cerebro que nos permite interactuar con la realidad de manera funcional para la supervivencia. Esta construcción que es la percepción oculta la verdadera naturaleza de la realidad. Y, según Hoffman, la realidad no es el espacio-tiempo ni los objetos físicos.
En resumen, lo que vemos no es una simple foto de la realidad. Al contrario, el cerebro participa activamente construyendo e interpretando la información que le llega en tiempo real. De esta forma, lo que percibimos es una interpretación, una construcción de nuestro cerebro, no necesariamente una réplica exacta de una realidad externa.
No nos volvamos locos, no se trata de entrar en bucle y empezar a dudar de todo. Se trata de hacernos consciente de la percepción es solo una versión de la realidad, un punto de vista que se apoya en lo ya vivido. Y se trata también de abrir posibilidades, de que esos filtros pueden actualizarse, igual que actualizas el sistema operativo.
Ver no es igual a comprender. Interpretar no es igual a saber. Solo atreviéndonos a cuestionar lo que creemos como verdades inalterables, podemos abrir la puerta a un nuevo nivel de claridad, libertad y dirección.
¿Qué cosas estás dando por ciertas que en realidad son solo interpretaciones?