Enfoque sistémico de las organizaciones

La Teoría General de Sistemas fue formulada por el biólogo austríaco Karl Ludwig von Bertalanffy (Viena, 1901 – Nueva york, 1972) en diversas obras publicadas a partir de la década de los cincuenta.
Bertalanffy descubrió que muchos de los principios y leyes de unas ciencias tienen validez para otras cuando tratan con objetos que pueden ser considerados como sistemas.

Destacó, asimismo, la tendencia existente hacia la integración de las diversas ciencias naturales y sociales, de modo que todas ellas convergen hacia una serie de principios comunes, cuya definición haría posible la soñada unidad de la ciencia.

El enfoque de sistemas no pretende resolver problemas concretos de modo directo ni obtener soluciones prácticas inmediatas, sino que busca proporcionar explicaciones y formulaciones conceptuales aplicables a un extenso campo de la realidad, de forma que sea posible encuadrar cada problema en el marco de estudio apropiado. No es, por tanto, lo que solemos llamar “una teoría científica”, sino más bien un nuevo paradigma para desarrollar teorías.

En este sentido, cabe considerar la empresa como una estructura autónoma cuyas características permiten estudiarla a partir de los conceptos proporcionados por la Teoría de Sistemas.

Sin duda, la contribución fundamental de la Teoría de Sistemas al estudio de la empresa es el enfoque de sistema abierto, que subraya la mutua influencia entre la empresa y su entorno, y supera la perspectiva de sistema cerrado que subyacía en las escuelas clásicas, centradas en la formulación de normas, métodos y principios de eficiencia interna al margen del entorno y sus influencias.

El concepto de sistema abierto recuerda la necesidad de la adaptación de los distintos componentes del sistema entre sí y al entorno. Así, la empresa no podrá sobrevivir mientras no logre responder eficazmente a los cambios continuos que se producen en el exterior, de manera que se mantenga orientada hacia sus objetivos.